
La pólvora es peligrosa, lo que genera riesgos graves para la salud humana, los animales y el medio ambiente. A finales de 2025, las autoridades de salud continúan reportando cientos de lesionados, destacando que no existen «riesgos pequeños» en su manipulación.
1. Riesgos para la salud humana
- Lesiones físicas: Las explosiones causan quemaduras de primer a tercer grado, amputaciones (especialmente de dedos), heridas abiertas y daños oculares o auditivos irreversibles, como la ruptura del tímpano.
- Intoxicación por ingesta: Muchos artículos pirotécnicos contienen fósforo blanco. Su ingesta accidental puede provocar fallas hepáticas y renales graves, con una tasa de mortalidad de hasta el 50%.
- Problemas respiratorios: La detonación libera gases tóxicos y partículas contaminantes (PM2.5) que, al ser inhaladas, afectan los pulmones y pueden causar envenenamiento por monóxido de carbono.
2. Impacto en animales y medio ambiente
- Efectos en fauna: El ruido extremo provoca infartos en aves, convulsiones en perros y gatos, y un estrés profundo que desorienta a las especies silvestres.
- Contaminación: Los residuos de pólvora liberan metales pesados (como bario y estroncio) y percloratos que contaminan suelos y fuentes de agua, afectando la vida acuática y entrando en la cadena alimenticia humana.
3. Poblaciones vulnerables
- Niños: Son los más afectados; en 2025 se registraron cientos de menores con lesiones permanentes por manipulación o proximidad.
- Personas con condiciones especiales: Las explosiones generan angustia y crisis en personas dentro del espectro autista o con hipersensibilidad auditiva.
En caso de accidente, se recomienda irrigar la zona afectada con agua, cubrirla y acudir de inmediato a un centro de salud.

